¿Alguna vez han pasado Frío?Pero no tiritones nomás, o escalofríos por una ventolera...
Me refiero al Frío de verdad, con mayúsculas, ese que te cala los huesos,
ese hielo húmedo y espeso, asfixiante, de muerte,
que no te deja dormir y apenas te permite respirar porque los pulmones duelen;
hablo de ese Frío que primero hiere y después adormece los miembros...
Casi no se sienten las piernas ni los brazos,
la nariz medio se desprende y da la sensación de que los sesos se te escarchan;
primero te mueves, desesperado, tratando de desentumecer tu cuerpo...
Y luego te quedas quieto, resignado pero al mismo tiempo
luchando con porfía por mantener el poco aliento tibio dentro tuyo.
la nuca es apaleada, los ojos lloran y es peor aun
porque el ardor en las pupilas es insufrible.
Es extraño, pero con ese Frío contumaz dan ganas de orinar.
Es peor, porque aflora lo peor del ser humano
y envidias ese calor que se escapa de tí mismo.
Ese Frío, amigos y lectores...
Ese Frío de mierda lo vive la gente pobre en nuestro país
después de cada lluvia inv/fernal.
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En una reflexión liviana, pensé el martes con alegría que por fin llovería, excelente excusa para invitar a mi mejor amiga a devorar unas sopaipillas pasadas (que humildemente me quedaron soberbias); además, finalmente arreglaron el tema de los radiadores en el edificio, así que cuento con calefacción como corresponde. Mi trabajo tiene aire acondicionado, y se me ha vuelto una costumbre burguesilla el manejarme en taxi cuando el clima no es propicio.
Yo no paso frío hoy; cómo hacerlo, con tantas comodidades. Pero anoche tuve pesadillas... De algún modo, abrigada en mi cómoda cama como estaba, reviví esos fríos espantosos que comentaba más arriba (porque alguna vez los viví; de qué otro modo podría describirlo de esa forma)
Y me desperté angustiada, no por mí. Me pasa siempre en invierno, cuando llueve: me da por pensar en la gente que vive en situación de calle, en el Luchito o la señora María, personajes que conocí, que son reales aunque la gente insista en hacerlos invisibles al caminar por las calles envueltos en abrigos y enfundados en guantes, sombreros y bufandas.
Los pobres de nuestro país no son un invento de los partidos políticos ni de las religiones de turno. Tienen nombre, identidad, necesidades, sueños pisoteados, temores hechos carne, y hoy por hoy, mucho, muchísimo Frío.
Por eso aplaudo a la indendencia, la Oremi, la Junaeb, la Cruz Roja, el Hogar de Cristo y otras organizaciones sociales... que hacen algo al menos, mucho más que hacer nada (la nada de todos los criticones eternos que nos llenamos la boca el 97% de las veces con palabras de buena voluntad como éstas líneas, mientras seguimos abrigados y enfundados en plumas de ganso y con un humeante café en las manos)
El martes, mientras yo pensaba en comprar la chancaca para mis sopaipillas, se estaba habilitando el Estadio Víctor Jara para que las personas en situación de calle recibieran atención médica y social, abrigo, alimento... gotitas de humanidad, que serán desparramadas en el mismo recinto que hoy está habilitado como refugio hasta el domingo.
Hoy, yo desperté con el Frío en la memoria y la empatía... tras despertarme bien, sonreí al saber que más de 100 personas para las que esa pesadilla es realidad cotidiana, habían dormido tranquilos. Eso es mucho más que nada; ojalá la señora María y Luchito estén allí.