Amigos, familia, conocidos y desconocidos... lectores todos:
La verdad es que esto no es un poema, ni una columna, ni nada por el estilo. Ojalá lo fuera, porque no quería escribir de esto. pero no me dejan otra opción.
Estoy realmente hasta la tusa de leer referencias a mi ex pareja en este blog, espacio que he querido firmemente hacer agradable para quienes lo visitan, para compartir y disfrutar algo de literatura (en prosa y lírica), sobre temas diversos pero siempre personales, reales o imaginarios.
Hay cosas maravillosas en mi pasado, o otras que definitivamente no lo son. Como sucede en el pasado de todos.
Más allá de eso, lo que espero de quienes visiten esta página, y se los pido desde el alma, es que se abstraigan de esa persona en particular al opinar aquí, para no tener que hacer lo que ya decidí, a punta de cansancio... borrar cualquier evidencia desde ahora en adelante, a favor o en contra, de Ernesto Fuentes en mi blog.
Respeten esto, porfa. No quiero andar borrando a nadie. Solo pretendo hablar de temas muchísimo más agradables para todos nosotros... o al menos para la gran mayoría (nunca se descartan las excepciones que confirman la regla).
Es la última vez que me refiero al tema, así que espero haber sido lo suficientemente clara.
Cariños y saludos,
Eva, para los formales y compañeros de trabajo; Mallén, para los familiares y amigos entrañables; y Mallenchu, para el resto del planeta.




