... La que escribe.

Mi foto
Santiago, Chile
Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

jueves, junio 06, 2013

POLAROID


Tomo una Polaroid sin tiempo
para vivirte eternidades en un parpadeo,
donde pueda sonreír como ahora,
sin motivo alguno salvo el puro gusto.

Me bebo esta fotografía
para guardarte y hallarte siempre,
más allá de los relojes y la certeza de la muerte,
después de los adioses, y antes del buenos días.

De la mano de la seda y el nácar,
del marfil y la plata, 
del fluir de río de tus venas,
me detiene el silencio seductor y simple
de contemplar tu esencia 
a través del tacto.

Se me queda la Madre Tierra entre tus ojos:
verde, y amarilla, y café, y dorada...
Me encandila inventar continentes nuevos
en cada tris diamantino 
del eclipse mutuo.

Le ofreces a mi mano tus latidos quedos,
y me entregas las llaves 
de la sala blanca y tibia
que aguarda tímida 
en el centro de tu pecho.

Descubro que el tabaco, la madera
y el café del primer beso
disfrazaban el aroma de tu alma limpia,
bullante de miel y menta.

Entiendo que ese espacio 
es el refugio de ti mismo,
y te siento desnudo aun con ropa:
por fin me dejas verte,
e inmortalizo el instante
antes que corras a vestirte…

Me estremezco en el abrazo inmóvil y fundido,
donde no queda tiempo,
 donde nos sobra espacio.

Con mi Polaroid aun fresca en la mano,
te miro y me sonrío nuevamente,
así...

de puro gusto.

lunes, abril 15, 2013

TESTIMONIOS



¡Cómo me gustas, tú!

Quiero grabar en mi retina emocional la sensación de regocijo cuando te reclamo que en esta casa mando yo, y vas y me dejas callada, como nunca nadie antes, al rebatirme con un "pero aquí y ahora, el que manda soy yo". Y me provocas, hurgándome el ego... "Dime que no, ¿a ver?". Y sigues, y te vuelves un torero, y me dices que me soltarás si yo quiero, y te confieso en un susurro sometido, que no quisiera estar en otra parte sino encerrada e inmóvil entre tus brazos, como me tienes justo ahora.

¡Cómo me turbas, tú!

Y me miras, y te miro. Recién ahora consigo descubrir el color intrincado de  tus ojos, es que  insistes en que no preciso mis lentes pues los besos se dan con los ojos cerrados, y para besar no necesito ver, sino sentir. Y como me cohíbe tu mirada insistente, con esa caricia perenne en la frente, en la barbilla, en el cuello y en la boca, me dices que me mirarás con los ojos cerrados para no incomodarme, pero que no dejarás de hacerlo, pues te gusta tanto verme...

¡Cómo me encantas, tú!

Me besas, y te beso. Y entramos en un debate valórico sobre la perfección y técnica de los labios del otro, pues cada quien insiste en que no hay mejor ritmo, ni sabor, ni textura, ni intensidad. Si, sincronía y perfección, insiste cada uno, dándole la medalla y el testigo al otro. Tu boca se entinta colorada en contraste con tu piel satín, enmarcada en una barba de plata cosquillosa que me encanta. Me preguntas una y otra vez cuánto pagaría por un beso, y te desdices para aclarar que tú debieras pagar por los míos. Para zanjar el debate, yo te los regalo todos, en una ofrenda constante a este juego de quita y da.

¡Cómo me derrites, tú!

Las manos hurgan ávidas debajo de la piel, fundiéndose como amalgamas, mientras tus ojos se quedan prendados de mi cabalgar indómito con fogatas en las mejillas, estrellas en los ojos y el pelo hecho medusa. Y tu, insistes en que me veo tan linda así... Que siempre soy preciosa, pero que desnuda y sobre tí tomo otro color. Que basta que respire, y tu te derrites. Que así me quedo en tu memoria, que nunca podrás volver a verme sino de este modo, y que quisieras pasarte la vida entera viendo cómo me expando con tu tacto, cual mimosa al sol.

¡Cómo me estremeces, tú!

Me quedo en una pugna sin perdedores en la que me siento constante objeto de devoción, donde estás tan pendiente de cada detalle que debo luchar por regalarte una caricia. Me preguntas a cada instante, y te aceleras y presionas, y luego vuelves a la calma sutil y exasperante para mi delirio... es que si tu no sientes, me muero, susurras una y otra vez. Y le guiño el ojo cómplice y picarona al tropel de diosas que hacen ronda junto a mi cama, nuevo templo donde queda clara la diferencia entre un perro cualquiera y un lobo, feroz, hambriento y pulgoso...

lunes, marzo 25, 2013

TENTACIONES



Huelo las huellas cansadas
en el velo sutil del brillo en tu pupila,
invocando el auxilio de Asclepio
para destilar los surcos sutiles de tu frente mía.

Busco vivir una era de tus sienes de plata;
me inunda y me explota el pecho encabritado,
púber, sorprendido, jubiloso,
como si tuviera esos ocho años
que me descubres a veces.

Te contemplo con los ojos cerrados,
entregado a mi devoción animal
como si fueras un soberano gato egipcio.

Y me expando mineral y botánica
 como enredadera por tus hombros,
entrelazándome en tus poros
llena de paciente urgencia.

Y quisiera fijar esta tibieza vegetal en cada espacio,
buscando traspasar la carne fresca de tu pecho abierto:
con la sed guardada de todos los desiertos,
 me bebo de un sorbo tu respiración dulce
para sobrevivir este jadeo agonizante.

La sangre grita y se alborota, gime, se arrebata,
pues tirita mi boca al oir que es “perfectamente pequeña”;
tu espalda de satín blanco sella mis dedos imantados a tu tacto…
sometidos, devotos, rendidos, temblorosos.

Estampida profana y sublime que se graba,
que conquista y que gobierna,
mezcla perfecta de ángel y demonio:
me quedo atrapada en el sueño exorcizado
del rincón escondido entre tu sonrisa y la mía.

jueves, marzo 07, 2013

SINCRONÍA


Un abrazo sutil y firme al tiempo.
Manos tibias y torso firme;
cierro los ojos y sonrío, estremecida:
hueles a madera, tabaco y café.
Y siento que te había olido antes,
aunque seas tan, tan nuevo.

Un rayo eléctrico recorre mi espalda;
los segundos se acompasan y seducen 
al aire agonizante entre los cuerpos.
¿Cómo medir el tiempo esperado,
si desde que miré tus ojos intensos 
las lunas y los meses se multiplicaron
en la espera de la sombra?

La sangre hierve en las mejillas, 
un roce sutil, en lenguas de fuego al aire. 
Siento como respiras en mi mejilla...
y explotan chispas de mis ansias.

Allí estaba yo, esperando (te).
Allí estabas tu, observando (me).
Y así se hicieron nuestras bocas, 
una a través de la otra,
alineadas en un beso maestro.

Batalla perfecta y triunfante,
húmeda, intensa y pausada,
sin tiempos y sin espacios,
como si los labios no supieran 
hacer más que acariciarse...

Éxtasis total en un simple abrazo fundido, 
con una luna francesa guiñándonos el ojo.

jueves, febrero 14, 2013

QUE VUELVAN LOS LENTOS


... Hay un proceso bioquímico 
misterioso, involuntario,
psicomágico.

La piel se eriza cual gato alerta,
el estómago se recubre de vacío
y la necesidad de inhalar profundo
entrecerrando los ojos, 
vuelve hambre los sentidos.

Y ocurre ese paso circunstancial
donde la excusa de un baile lo gira todo,
dejando las cosas en el mismo sitio,
 pero sintiendo los pies en la cabeza.

No, no me gustas, 
pero me turbas.

Y esa realidad de facto, 
sugiere más que una declaración romántica.