... La que escribe.

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Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

martes, agosto 01, 2006

EL ASESINATO DE LOS VERBOS COMPUESTOS



Uno de los puntos que más me recalcaron en la universidad era que no debíamos criticar a nuestros colegas.

Craso error. Lo siento; no me aguanto...

Estoy harta de la pésima forma en la que se manejan los periodistas frente a las cámaras o al micrófono. No me refiero al hecho de tupirse, que eso hasta puede resultar normal por los nervios. Hablo de los errores, la falta de claridad, las barbaridades que se dicen -o peor, las palabras necesarias que se omiten- estando en el desarrollo del trabajo en sí.

Ni siquiera quiero aludir a las innumerables faltas de ortografía con la que está salpicada la prensa escrita, que eso ya es para que mi colon explote. Recuerdo claramente que en lo personal acostumbraba partir mis ayudantías consultando a mis alumnos si confiarían su boca a un dentista con Parkinson, o si se realizarían una rinoplastía con un cirujano plástico que tuviera poca motricidad fina. Claro; la moraleja era que así como la herramienta de esos profesionales era la motricidad y la precisión, nuestro instrumento de trabajo como periodistas es la palabra, el lenguaje.

Más allá de los "efectivamente" que muchos colegas tienen como muletilla al comenzar un despacho televisivo, me ha llamado la atención una nueva aberración lingüística que ha aparecido en el último tiempo.

Surgió, una vez más, de la prensa deportiva. Los mismos a los que se les ocurrió decir que el jugador se "paralogiza frente a la esférica" cuando quieren decir que el jugador se paralizó frente al balón, ahora, por abreviar insólitamente un verbo cuando la oración requiere más de uno, resulta que los conocidos verbos compuestos tienen su agonía en las manos de mis colegas.

A modo de aclarar, comento que el verbo paralogizar es decir mucho sin contener substancia (más conocido como "cantinflear", para los antiguos que disfrutamos de las películas del mexicano).

Y, a modo de ejemplo de lo que motivó este comentario, no queda más que citar a varios profesionales de las comunicaciones que en vez de decir "quisiera agradecer su presencia en el estudio" salen con un sonriente "agradecer su presencia en el estudio". O los que interrumpen diciendo... "acotar que las expectativas han bajado..." suprimiendo algo así como "es necesario acotar..." o "es interesante acotar..." o vaya una a saber qué más. Y lo peor de todo es que muchos reemplazan el verbo, o la frase que se perdió en su cabecita inocentona, con un brillante "bueno". Peor.

En fin.

Por favor, usted, no lo haga.

7 comentarios:

andrés dijo...

Comadrita: Como dice el bolero, " a mí me pasa lo mismo que a usted", porque como abogado, particularmente, porque tengo un hábito lector y de informarme a diario, me tiro seguido los pocos pelos que tengo con el lenguaje de los periodistas, no sólo deportivos, sino judiciales, incluso el omnipresente señor Honorato, que son capaces de hablar aún del reo, aunque hace varios años ya se habla del procesado, y ahora más, del imputado. En fin, el respeto por el idioma y por cultivarse no es una pasión muy seguida hoy en día.

luzbel dijo...

Bella Eva

Coincido con el colega Andrés...
Hace muchos años cuando estudiamos la "Fiera Huachaca", pensamos que con la llegada de la democracia ingresarían los buenos periodistas a la T.V.
Mas como este país todo se construye a medias, la forma hace al medio...

Daniel dijo...

Mallen, Los buenos periodistas están en la radio, ¿o no?.
Saluditos

Anónimo dijo...

Hola, "efectivamente" jajaja los periodistas o comunicadores cometen errores, son humanos, pero corregirlos no cuesta mucho.
Estamos en contacto, saludos.

Anónimo dijo...

Lamentablemente, con la llegada de la globalización, lo que parecía ser la posibilidad utópica de unir a todos los seres humanos de este planeta se transformó en una devaluación del lenguaje; en especial del escrito. No solo le ocurre a nuestro venerable castellano, también le pasa al inglés, francés, alemán, chino...
No solo se debe mirar la prensa escrita, basta ver como el dialecto de los SMS que fluyen por celulares se mete en los cada vez más escuetos textos escolares.
¿Estaremos en un proceso evolutivo hacia la simplificación?

Mallén dijo...

Debo reconocer que, a más de un año de escribir este contenido, me asombra recibir un comentario nuevo y de profundidad temática...
es cierto, absolutamnte, esto de la "deformación" del lenguaje, y también es verdad eso de que ésto no pasa solo al español sino a todas las lenguas. Alguien ya advirtió esta realidad como la "vitalidad" del lenguaje, pues la necesidad de expresión está tan viva como nosotros mismos.
Y bueno, querido amigo anónimo, sobre tu consulta sobre la evolución hacia la simplificación, que ello no nos resulte extraño... que vamos perdiendo cabello en el cuerpo, y el apéndice y la muela del juicio cada vez existen menos.
Saludos!

Anónimo dijo...

Hace tanto tiempo que me estaba molestando lo mismo que a ti y a los demás que han posteado, que hoy viernes me puse a buscar en internet si alguna persona se había referido a este tema. Es un alivio; pensé por un momento que era alguna nueva regla lingüística, una libertad que dio la RAE para hablar así y que yo no sabía. Efectivamente, (hay que) decir que está muy bueno tu blog).