
¡Que los ángeles caídos
se levanten en espasmos guturales y acentuados!
La gloria de algunos redunda invariablemente
en la desdicha amalsanada de otros.
El que obra bien y no desea mal raramente es feliz,
y casi nunca puede dormir tranquilo.
El que camina la senda recta
flagela su andar con las armas blancas del honor y la verdad,
mientras las Arpías astillan huesos
alimentándose de su alma
y sorbiendo jubilosas su belleza y juventud.
Pobre Caballero de la Triste Figura,
que no entiende que la defensiva es necesaria
para subsistir entre demonios.
De otro modo,
solo quedaría su carne hecha jirones
y la impresión vaga en el alma de alguna Aldonza
sobre el sueño accidental con un Quijote.
Nunca te des a ti mismo, ni des lo mejor de ti.
Guárdate, entrega sin dar.
Predicar con el ejemplo es la mejor excusa
de quienes resisten la vida en esta selva agraz y descarnada.
No te pierdas, Quijote,
buscando la redención de quienes no entienden esta palabra…
Que quienes no dimensionan su peso
no quieren, ni remotamente, ser salvados.
se levanten en espasmos guturales y acentuados!
La gloria de algunos redunda invariablemente
en la desdicha amalsanada de otros.
El que obra bien y no desea mal raramente es feliz,
y casi nunca puede dormir tranquilo.
El que camina la senda recta
flagela su andar con las armas blancas del honor y la verdad,
mientras las Arpías astillan huesos
alimentándose de su alma
y sorbiendo jubilosas su belleza y juventud.
Pobre Caballero de la Triste Figura,
que no entiende que la defensiva es necesaria
para subsistir entre demonios.
De otro modo,
solo quedaría su carne hecha jirones
y la impresión vaga en el alma de alguna Aldonza
sobre el sueño accidental con un Quijote.
Nunca te des a ti mismo, ni des lo mejor de ti.
Guárdate, entrega sin dar.
Predicar con el ejemplo es la mejor excusa
de quienes resisten la vida en esta selva agraz y descarnada.
No te pierdas, Quijote,
buscando la redención de quienes no entienden esta palabra…
Que quienes no dimensionan su peso
no quieren, ni remotamente, ser salvados.