... La que escribe.

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Santiago, Chile
Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

lunes, noviembre 13, 2006

LA LEYENDA DE EROS Y PSIQUE


Hombre de torso desnudo,
que invade mi memoria con un torso símil.

El mismo que disfruté agónica,
en una visión matinal y húmeda.

Vi mis piernas en esos hombros firmes
encadenadas por dos brazos metálicos,
irguiéndose cual dos columnas Olímpicas.

Disfruté impúdica al viajante penitente y quejumbroso
que murmuraba su arribo cierto
a la cuna originaria del alero de los dioses.

Eros espiaba inquieto y excitado,
mientras Psique sonreía plácida y provocativa
tratando de esquivar las saetas lujuriosas.
"No te me arranques", dijo el dios aprisionando las caderas mortales.

Ella, en un espasmo supremo, sintió su cuerpo liviano,
luminoso y libre.

Démosle la bienvenida a la Voluptuosidad,
hija de Eros y Psique.

viernes, noviembre 10, 2006

SE FUE SOFITO

Se acaba de ir mi gato... Sofanor.
Era realmente maravilloso.
Tengo mucha pena.
Llegó a mis brazos siendo una cabecita con patas... un nueve de diciembre de 1998. Tenía olor a poto de chiquito; fue nuestro primer gato después de la traumática muerte de la Pepa, mascota de la familia con la que viví en esos años.
Nunca pude sacarle la costumbre de "amasar" cuando estaba contento; sus uñas eran todo un asunto a la hora de hacerle cariño.
Disfrutaba enormemente ese afán por ponerme "ojitos redondos" cuando yo quería hacerle cariño y en ese entonces mi pareja lo retenía por el puro gusto de hacerlo rabiar un ratito...
Resistió la mala vida estoicamente; hambre, frío y suciedad. Muchos otros gatos murieron en el intento... Pero parecía que Sofito era invencible.
No deja de ser irónico que justo mientras mi ex me escribía en este mismo blog que había decidido "liberar" a los hermanos de mi niñito, él estuviera agonizando en su cómoda habitación...
Quise con estas líneas compartir mi dolor con quienes me quieren y entienden el significado de este hermoso gato, que yo adoraba enfermizamente, refugiándome en sus ronroneos cada vez que me sentí sola y desamparada.
Hoy se fue en mis brazos.
Pero se quedará siempre conmigo.

jueves, noviembre 09, 2006

HOMENAJE A BAUDELAIRE

Hoy es un nuevo aniversario del nacimiento del tremendo Charles Baudelaire… ¿cómo no honrar humildemente a quien dijo que “el amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice”?
Aquí, su biografía y finalmente uno de sus maravillosos poemas... Que me representa bastante en estos días.

Baudelaire nace en París el 9 de noviembre de 1821. Su padre era un sacerdote que había colgado los hábitos, y fue quien le enseñó a escribir. Cuando nació Baudelaire, tenía más de sesenta años.
Tenía 6 años cuando su padre muere en 1827, dejando una discreta herencia.
Al poco tiempo, su madre contrae matrimonio con el comandante Jacques Aupick, vecino suyo, de cuarenta años. Baudelaire jamás se llevó bien con su padrastro.
En 1840, con 19 años, se matricula en la Facultad de Derecho, comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y entabla sus primeras amistades literarias con Gustave Le Vavasseur y Ernest Prarond (malos amigos tenía!!!!)
Apasionado, sensible, bohemio, inquieto, con algo de inclinación a todo tipo de excesos por su irrefrenable necesidad de sensaciones que alimentaran sus propias fantasías, tuvo muchos problemas con su familia, que decide enviarlo a Calcuta. Sin embargo, él retorna a Francia con mayor brío… No desea más que la gloria literaria.
Se independiza económicamente en 1842 al recibir percibe la herencia paterna de 75.000 francos, instalándose en un pequeño apartamento. Pero dilapida su dinero en aventuras, prostíbulos, drogas y diversas pasiones de los bajos mundos.
Su madre y padrastro, desesperados, obtienen en 1844 de los tribunales que sea inhabilitado y sometido a un consejo judicial. Su dinero pasa así a ser administrado por su padrastro y le entregan una especie de bono trimestral de seiscientos francos.
Baudelaire comienza a publicar anónimamente artículos en la prensa. Privado de recursos y humillado, no se repondrá. Se ve obligado a rehuir a sus acreedores, mudándose, escondiéndose en casa de sus amantes, trabajando sin descanso sus poemas intentando mientras tanto ganarse la vida publicando.
En 1845, histérico, ensaya el suicidio en un cabaret ante un grupo de amigos, donde se hace un corte con un puñal. Su padrastro le paga sus deudas y le lleva a vivir con él y con su madre en la elegante plaza Vendôme. Pero pronto volverá a vivir solo.
Durante la revolución de 1848 Baudelaire es visto en las barricadas y tratando de agitar al pueblo para que fusilen a su padrastro. Inmediatamente después el gobierno francés acusa al poeta de ofender la moral pública y sus obras son juzgadas como obscenas.
Amargado, incomprendido, Baudelaire se aísla aún más.
Empieza la época de sus enfermedades que durará hasta su muerte. Sufre trastornos nerviosos y dolores musculares. Se ahoga, sufre crisis gástricas y una sífilis contraída diez años antes reaparece.
Sufre el primer ataque cerebral. Físicamente, es una ruina. Recurre a cápsulas de éter para combatir el asma y al opio para los fuertes cólicos.
En 1961 presenta su candidatura a la Academia Francesa. Desea rehabilitarse y obtener un salvoconducto de dignidad profesional y solvencia. Busca el reconocimiento oficial de su labor, más allá del círculo de los cafés literarios que empiezan a agobiarle. Fracasa en su postulación por la oposición y los consejos de los académicos.
En su correspondencia expresa su deseo de recurrir al suicidio. Su salud está ya completamente minada y en 1866 sufre un ataque de parálisis general.
Su madre viaja a Bruselas y de regreso a París interna a su hijo moribundo en un hospital. La enfermedad se agrava rápidamente, y su vida no es ya más que una lenta agonía que se prolonga durante un año. Para ayudarle a sobrellevar el dolor, sus amigos acuden junto a su lecho a interpretarle Wagner.
Paralizado, mudo y medio imbécil, sobrevive varios meses hasta que el 31 de agosto de 1867 muere tristemente a los 46 años, en brazos de su madre en el mismo hospital en el que estaba ingresado.
Fue enterrado en el cementerio de Montparnase, irónicamente, junto a la tumba de su padrastro.

EL VINO DE LOS AMANTES


¡Hoy es espléndido el espacio!
Sin freno, ni espuelas, ni brida,
Partamos a lomos del vino
Hacia un cielo divino y mágico.
Cual dos ángeles torturados
Por implacable calentura
En el cristal azul del alba
Sigamos tras el espejismo.
Balanceándonos sobre el ala
Del torbellino inteligente,
En un delirio paralelo,
Hermano, navegando juntos,
Huiremos sin reposo o tregua
Al paraíso de mis sueños.

martes, noviembre 07, 2006

ATARDECER INFANTIL

Ya que hay encargos de provincia, aquí va otro poemita...
Ojalá les guste:
Anochece y nuevamente te apareces como un soplo.

Tu aliento entibia mi nuca
mientras ronronea y gime desafiante.

Mis labios tiemblan nerviosos
al compás de tus dedos ágiles,
que se sumergen bajo la blusa buscando montañas escarpadas.

Y yo cierro los ojos, tratando de detener el tiempo.

Eres un niño gigante,
una apología al consuelo,
un remanso inagotable de pasiones frustradas
que juega a adivinar los sinos
sin perder en ello los asombros.

Todo el espacio se torna lenguas, humedad,
calor y temblores de agonía misteriosa
que resucita el alma a cada embiste,
a cada choque frenético de caderas anhelantes.

Te veo...
Tienes olor a madera, tal vez a sándalo o a ébano.

Así, te miro...
Tienes el sabor a mis mañanas infantiles en Maitencillo.

Entonces entiendo…
Contigo vuelvo a sentir el asombro esencial
de las cosas siempre nuevas.

Entonces decido volver a mi niñez por un segundo,
y llevándote conmigo te regalo, por el puro placer de la entrega,
un atardecer multicolor de aquella playa de ensueño.

jueves, noviembre 02, 2006

SUEÑOS DE CAMA

A nadie le viene mal algo de poesía erótica...
¿Cierto?

Pues bien... Nunca está demás
una primera vez. Esta es la mía.

Ahí vamos:

Una visión arrobadora iluminó mi noche.

En la realidad surrealista del duermevela,
bebí tus ojos felinos atacando mi garganta.

Dos manos grandes recorrieron mis entrañas,
mientras una lengua maldita serpenteaba divina entre mis piernas.

Yo, toda temblores,
estremecida en una ola consecutiva de orgasmos,
me desvanezco mientras la música de Bach
retumba en mis pulmones.

Tú, puro deseo, la sangre palpitante,
la infinita paciencia del amante,
el silencio cómplice pero emancipado de culpas.

Yo, toda hembra deseada,
puro instinto, desconcertada de mí misma,
apasionada, nueva, febril, resucitada.

Tú, vuelto para mí en el redentor supremo,
regalando la liberación de las cadenas pútridas
que por años de dolor habité entre las sombras.

Calderón de la Barca se sonríe;
bendito sueño que me convence en la belleza de la vida.