... La que escribe.

Mi foto
Santiago, Chile
Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

miércoles, junio 27, 2007

MI TODO Y TU NADA

Tanto de todo, que me pierdo.

Lágrimas sentidas, sonrisas y sudores;
desgarros fulminantes, estertores,
y ese silencio funesto, resignado de dolores.

Todo de tanto, que te encuentro.

Amanezco abrazada con tu aroma,
fundida en la memoria cenicienta,
refugiándome en mi aquí y en tu ahora.

Todo de nada, por tanto.

Porque nada de todo es tanto,
y tu aliento es innegablemente mío
pese a los desiertos y los abismos.

Nada de todo, entonces…

Si se huele en tu mirada y en la mía
la simpleza acorralada de un par de acordes
y un choque doble de copas perdidas.

Nada de nada, todo.

Y así se pasó la vida.
Y nos volveremos viejos y grises
por las fotografías que ya no fueron.

Todo de todo, nada.

Y nos llovimos ríos,
Llamándonos en silencio
por nuestros nombres originales.

Todo por nada y nada por todo.

Porque en un salto del espacio tiempo,
La nada sigue siendo del todo,
Y el todo, de la nada.


miércoles, junio 20, 2007

CARNAVAL DE MÁSCARAS Y ESPEJOS DESNUDOS

En el mundo de los carnavales
ellas llevan máscaras
mientras yo voy desnuda.
Pero, confidente, te revelo
en mi silencio obligado...
Donde no queden espejos,
ni quimeras ni dobleces,
tu susurro mantendrá su sonrisa
tras los párpados caídos del tiempo.
En los anales olvidados
de tu espacio no encontrado, amor...
Yo paciento, observante,
mientras mil sierpes como ésa
sisean embriagadas
por tu inherente holocausto desgarrado,
por tus huellas infinitas,
por tu trazo no marcado.
Y yo, duelo.
Amor, que te resistes de tí mismo,
que te acorralas en penumbras,
que te disfrazas y travistes.
Amor sombrío y triste,
omitido y asfixiado,
que se asola en una mueca de sonrisas
para contemplarte un segundo apenas...
Y así mentir un abrazo.
Mordaza falaz,
dolor de ausencia, de sentires
fugitivos y asustados...
Mientras, debo ostentar espejos
en este desgastado
carnaval de máscaras.

viernes, junio 15, 2007

ÉSA SOY YO


Yo soy yo.

Atolondrada, melancólica,
indulgente, versátil,
confiada hasta el hartazgo,
amiga, amante, hermana, mujer.

Yo soy.

Era, soy y seguiré siendo.
Con o sin espejos, sin máscaras ni carnavales,
con mucha risa y poco llanto.
Con fe y con esperanza pese a todo.

Claro que soy yo.

Soy de cenizas fértiles,
de sollozos impulsivos y carcajadas inmediatas.
Tengo el alma de miel y de canela,
y la carne fraguada en salmuera.

Siendo, soy.

Soy tus sueños y pesadillas,
tus días y tus noches;
Soy la que permanece siempre, la sempiterna
la callada entre las sombras,
la que destella entre alaridos.

Soy yo, ¿Quién más si no?

Soy la que se queda,
la de paciencia infinita y sin memoria,
la de atardeceres rojos y amaneceres azules,
soy quien pone a prueba tu cordura.

Sí, yo soy.

Y me declaro vanidosa como la única:
soy la primera y la última…
a la que amas, por la que lloras,
con la que sueñas, a la que añoras.

jueves, junio 14, 2007

TRAS LA LLUVIA, EL FRÍO

¿Alguna vez han pasado Frío?
Pero no tiritones nomás, o escalofríos por una ventolera...
Me refiero al Frío de verdad, con mayúsculas, ese que te cala los huesos,
ese hielo húmedo y espeso, asfixiante, de muerte,
que no te deja dormir y apenas te permite respirar porque los pulmones duelen;
hablo de ese Frío que primero hiere y después adormece los miembros...
Casi no se sienten las piernas ni los brazos,
la nariz medio se desprende y da la sensación de que los sesos se te escarchan;
primero te mueves, desesperado, tratando de desentumecer tu cuerpo...
Y luego te quedas quieto, resignado pero al mismo tiempo
luchando con porfía por mantener el poco aliento tibio dentro tuyo.
la nuca es apaleada, los ojos lloran y es peor aun
porque el ardor en las pupilas es insufrible.
Es extraño, pero con ese Frío contumaz dan ganas de orinar.
Es peor, porque aflora lo peor del ser humano
y envidias ese calor que se escapa de tí mismo.
Ese Frío, amigos y lectores...
Ese Frío de mierda lo vive la gente pobre en nuestro país
después de cada lluvia inv/fernal.
- - - - - - - - - -- - - -- - - - - - - - - - - - - -- -
En una reflexión liviana, pensé el martes con alegría que por fin llovería, excelente excusa para invitar a mi mejor amiga a devorar unas sopaipillas pasadas (que humildemente me quedaron soberbias); además, finalmente arreglaron el tema de los radiadores en el edificio, así que cuento con calefacción como corresponde. Mi trabajo tiene aire acondicionado, y se me ha vuelto una costumbre burguesilla el manejarme en taxi cuando el clima no es propicio.
Yo no paso frío hoy; cómo hacerlo, con tantas comodidades. Pero anoche tuve pesadillas... De algún modo, abrigada en mi cómoda cama como estaba, reviví esos fríos espantosos que comentaba más arriba (porque alguna vez los viví; de qué otro modo podría describirlo de esa forma)
Y me desperté angustiada, no por mí. Me pasa siempre en invierno, cuando llueve: me da por pensar en la gente que vive en situación de calle, en el Luchito o la señora María, personajes que conocí, que son reales aunque la gente insista en hacerlos invisibles al caminar por las calles envueltos en abrigos y enfundados en guantes, sombreros y bufandas.
Los pobres de nuestro país no son un invento de los partidos políticos ni de las religiones de turno. Tienen nombre, identidad, necesidades, sueños pisoteados, temores hechos carne, y hoy por hoy, mucho, muchísimo Frío.
Por eso aplaudo a la indendencia, la Oremi, la Junaeb, la Cruz Roja, el Hogar de Cristo y otras organizaciones sociales... que hacen algo al menos, mucho más que hacer nada (la nada de todos los criticones eternos que nos llenamos la boca el 97% de las veces con palabras de buena voluntad como éstas líneas, mientras seguimos abrigados y enfundados en plumas de ganso y con un humeante café en las manos)
El martes, mientras yo pensaba en comprar la chancaca para mis sopaipillas, se estaba habilitando el Estadio Víctor Jara para que las personas en situación de calle recibieran atención médica y social, abrigo, alimento... gotitas de humanidad, que serán desparramadas en el mismo recinto que hoy está habilitado como refugio hasta el domingo.
Hoy, yo desperté con el Frío en la memoria y la empatía... tras despertarme bien, sonreí al saber que más de 100 personas para las que esa pesadilla es realidad cotidiana, habían dormido tranquilos. Eso es mucho más que nada; ojalá la señora María y Luchito estén allí.

martes, junio 12, 2007

CUESTIONARIO ANTE LA VICTORIA DE ERIS


Cuenta la leyenda griega que para las bodas de Tetis y Peleo se hizo una fiesta de aquellas en el Olimpo.

Todos fueron invitados al manso carrete menos Eris, la Discordia (nadie en el Panteón aguantaba sus cahuines) Ella, furiosa por el desaire, lanzó una manzana de oro, grande y lisita, de esas del Jardín de las Hespérides, hacia el interior del salón con un mensaje amarrado al palito: "para la más bella".

Se pararon al tiro: la dueña de casa, Hera; la rica e inteligente, Atenea; y obviamente más mina de las minas, Afrodita. Cada cual, segura de su derecho original a poseer la "manzana de la Discordia" (de ahí viene el refrán, de dónde si no)

Como los dioses eran harto mamones, Zeus le achacó la responsabilidad a un mortal para decidir cuál de las tres era la dueña de la manzana en cuestión... Un tal Paris, enamorado de una niñita llamada Helena, fue el juez designado.

Cada una de las candidatas habló en secreto con el muchacho, haciendo las coimas de rigor. El magistrado improvisado era fácilmente influenciable por estar enamorado, así que dio el premio a la Diosa que le ofreció el amor de su lolita... que dicho sea de paso, estaba casada con otro que era rey. Así empezó la Guerra de Troya.

Saco a colación esta historia no por la manzana de oro, ni por el primer registro histórico de un concurso oficial de belleza, ni por el tortuoso amor de Paris y Helena, sino por el enorme y patético poder e influencia que tiene hasta hoy Eris en la esencia del ser humano.

¿Por qué, queridos amigos, lectores, conocidos, familiares y transeúntes varios que pasean por estos lares y por otros, por qué, digo, no hay quórum para las letras del alma, para la poesía, para lo realmente importante, para las injusticias sociales y para las melancolías, y sí para un arranque visceral (necesario, pero visceral al fin y al cabo) como el posteado anteriormente?

¿Por qué cada vez que alguien denosta de algún modo a otro, siempre sale otro alguien a defender y quince más a atacar, como dos jaurías violentas confrontándose por un trozo de carne fresca?

¿Por qué el conflicto puede más que el amor siempre, por qué esa debilidad crónica de espíritu, por qué el interés morboso?

¿Por qué el pelambre se adueña de nuestras conversaciones cada vez con mayor frecuencia, dejando un halo de cizaña soportable pero asfixiante?

¿Por qué la Discordia y su comparsa malsana de amigos de festín (la Envidia, el Egoísmo, el Odio, el Rencor, la Hipocresía, el Ocio y la Estupidez, por nombrar a su círculo más cercano) llegan como el convidado de piedra a los lugares más insospechados?

¿Por qué dejamos que nos soplen al oído como amantes, cuando son elementos detestables?

¿Por qué nos interesa siempre más Eris que Eros?