... La que escribe.

Mi foto
Santiago, Chile
Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

martes, julio 10, 2012

INQUILINOS


Llevo sobre mis hombros una dualidad exasperante; de un tiempo a esta parte el Mr. Hyde de Pepe Grillo, este diablillo travieso e irresponsable, irreflexivo, me sopla en la oreja que me deje llevar, que solo basta un breve SMS o un par de líneas escritas en el aire para devolverte a la vida, a mi vida.

No se qué hacer para callarlo. Mi sapientísimo doctor Jekyll me recuerda, a cada susurro del inoportuno perverso que arrienda una habitación en una esquina de mi cerebro, que si bien los resucitados tienen el Reino de los Cielos en sus manos por un instante, sufren luego la frustración y la desesperanza de no pertenecer ni a este mundo ni al otro… y ambos sabemos que no mereces ser la sombra rediviva de nadie.

Sin embargo, el shock de alto voltaje del instante mágico de un palpitar nuevo y viejo a la vez es tan, tan fascinante… Será mejor que el doctor Jekyll bote las llaves del laboratorio: no vaya a ser que Mr. Hyde se de cuenta que el doctor Frankenstein es justo, justo, su vecino de enfrente.

domingo, junio 24, 2012

BAJAS DEFENSAS

¿Por qué te extraño a veces, cuando la fragilidad me quiebra? ¿Por qué de vez en cuando te me cruzas y te me quedas, clavado en los suspiros profundos? ¿Por qué entiendo que me haces falta, a momentos, como hoy que el resfrío me tiene vulnerable y carente de atenciones? Maldito hedonismo traicionero, que me impide cortar lazos sin más para seguir libre caminando ingrávida. Inseguridades del carajo, que me titubean la conciencia y me ablandan las convicciones. No acierto a la tranquilidad que busco, porque en la debilidad del cuerpo aflora triunfosa la fragiidad del espíritu. ¿Cómo mato tu recuerdo, tu cariño, tu cuidado? ¿Cómo lo hago, si hay instantes en los que quisiera tenerte aquí conmigo más que nada en este mundo? ¿Por qué no puede tenerse todo, contar conmigo siempre y contigo de vez en cuando, como ahora? ¿Por qué no puede tenerse todo? ¿Por qué debo conformarme con este yo autovalente, que precisamente hoy vale tan poco? Para los bichos, antibióticos; para tu ausencia presente, el silencio... Y una petición humilde y sanadora al Universo: Que me baje la fiebre de tu lengua, que se alivie la tos de tu saliva. Que mi piel se despida para siempre de ese tacto adictivo, sutil y firme. Que esos ojos de diamante y esmeralda no brillen más en mi memoria, y que ese abrazo a la medida me abandone de una vez y para siempre. Que me abandone la complicidad del guiño, la mariposa dormida en las entrañas, el imaginario abstracto e inconcluso de tantos proyectos que no fueron, que no serán, que no existieron. Que así sea, que así sea, que así sea.

miércoles, junio 06, 2012

LO QUE EL VIENTO SE QUEDÓ

Me quedo con el polvo de las hadas, con el brillo de tus ojos, con el caleidoscopio azul y el chaleco regalón. Dejé un beso escondido en tu cepillo de dientes. Necesito escribir, pero hoy no puedo hacerlo. No tengo fuerzas, no tengo alma. Lágrimas tan solo. Tal vez mañana, como Scarlet O'Hara.

martes, septiembre 27, 2011

Demonios

¿Por qué será que cada vez que me da por volver a escribir es que algo no anda bien adentro mío?

Mejor sigo callada otro rato.

A ver si se me pasan las ganas de escribir lo suficiente, como para saber que la vida funciona así, en ires y venires.

Como es arriba, es abajo.

martes, diciembre 07, 2010

GRATITUD

Me gusta sentir tus manos dormidas en medio de la noche; ese abrazo siempre tibio, suave y firme, sutil y simple. Vital. Me agrada no estar despierta en lo absoluto y acurrucarme para calzar con tu espalda y tus piernas. Me encanta tomar tu mano y que sonrías en sueños. Me encantas, te lo digo siempre. Es que me haces bien, no hay caso. Trasciendes, y me llevas en ese camino contigo. Y me río sola, y me sonrío con mi alma, escondida, mientras me hago la dormida cuando me acaricias la frente. Agradezco, cómo no. Doy gracias por reconocerte, por aprender del simple hecho de respirar, de sentirme creciendo, en una expansión ilimitada, brillante, humilde, sincera. Me sorprendo por verme domesticada, aprendiendo a recibir ese cariño que insistes tanto me merezco a raudales. Doy gracias por las líneas intrincadas del ida y vuelta que tiene la vida, esta vida de regalos y de magias… Porque si no es por artilugio, que alguien me explique por qué tus pupilas cambian en un loop intenso cuando me ves decir te amo, por qué me pierdo ensimismada en el eclipse de un beso tuyo cortando todo atisbo de razón, y por qué aparecen un par de supernovas arrancándose de esos ojitos de caleidoscopio si se me ocurre regalarte una sonrisa…