... La que escribe.

Mi foto
Santiago, Chile
Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

martes, enero 23, 2007

MARINA IMAGINARIA REGALADA

Si pudieras ver el reflejo esmeralda de las olas
al casi reventar sobre los Hombros de Poseidón
frente a esta ventana pintada de bronce...
¡Qué ganas de regalarte el sonido impetuoso
del gemir que realizan los tritones invocando
a sus sirenas desde esta costa escondida!
Ojalá pudiera guardar las hebras albinas
de los cabellos de Anfítrite,
que se solazan con el vaivén perenne
del anillo abrasador de su amado,
convertida toda ella en espuma luminosa,
sempiterna, palpitante, evanescente.
Cómo me gustaría traerte aquí por apenas un instante,
para así poder admirar tu expresión absorta y sorprendida
de niño indomado, etéreo, agraz y sutil,
frente al aroma embotante y salino del sudor
de estos mares turquesas que se acercan y llegan,
que empapan, que colman los sentidos acariciando al presente,
al observante, al infinitamente pequeño e imperfecto mortal
que osa deleitarse con lo sublime,
con la divinitud del horizonte arcano de Matanzas...

martes, enero 02, 2007

CRUEL ANIVERSARIO



Hace calor, como hace un año.

Y en el aire existe un dejo de nostalgia... de pena, de melancolía.

Clau, nuestro angelito travieso y adorado, estas líneas van por tí.

Te quiero y te querré siempre...

Estás en mi corazón, amiga. Y se que no solo en el mío.

viernes, diciembre 29, 2006

CUESTIONARIO VITAL

¿Alguna vez has sentido
que el mundo se detiene
solo por sumirte en el brillo
de un par de ojos claros?

¿Has tenido la suerte de dormir perdida
en el pecho de quien abraza y acaricia tu espalda
con miedo a hacerte daño por el hecho de tocarte?

¿Te has perdido a ti misma en un instante sempiterno,
sintiendo cómo tu cuerpo se hace
un pleno despegar de mariposas
mientras oyes la respiración pausada
de quien duerme exhausto junto a ti?

¿Has temido alguna vez al movimiento o al sonido,
porque sabes que cualquier sutileza
podría abandonarte en el vacío de la realidad sin su aroma?

¿Te has despertado a medianoche
con la certeza de haber vivido un sueño maravilloso,
y al mirar alrededor sonríes nerviosa
porque sigues soñando plenamente despierta?

Dime, alma mía…

¿Pensaste alguna vez
que tus sueños de mujer niña
tendrían el brillo y la intensidad
que de este modo sublime te fueron regalados?

¿Qué sucede una vez que palpamos
esa parte divina que perdimos
al decidir nacer como humanos imperfectos?

¿Cómo haces ahora para volver a soñar,
si estando despierta caminaste descalza por los Campos Elíseos?

¿Qué puede pasar ahora con tu poesía,
viajera incauta,
si encontraste el origen de tus propios sentidos a través de otro?

jueves, diciembre 21, 2006

MENSAJE NAVIDEÑO

En una mañana de Septiembre del año 1897, el Redactor Jefe del Periódico Neoyorquino "The Sun" encontró sobre su mesa de trabajo la siguiente carta de una niña de 8 años:
“Estimado Señor Redactor:
Tengo ocho años de edad, y algunas de mis amigas siempre me dicen que no existe el Viejito Pascuero. Sin embargo mi padre afirma que si esa existencia "The Sun" la confirma, entonces es que existe el Viejito Pascuero. Por favor dígame la verdad: ¿existe realmente el Viejito Pascuero?
Virginia O'Hanlon"
Francis Church, Redactor de "The Sun" para esa época, tomó para sí la tarea de responder a la carta de Virginia. Y así surgió la siguiente carta:
"Virginia:
Tus amigas no tienen razón. Ellas sufren una enfermedad pésima y que más tarde les traerá muchos dolores. Ten cuidado para que esa enfermedad no te coja. Nosotros los adultos la llamamos incredulidad, espíritu de crítica, falta de inocencia. Tus amigas y otras personas que intentaron convencerte piensan que son sabias y experimentadas, porque sólo admiten como real aquello que pueden ver con los ojos y tocar con las manos. ¡Sin embargo, ellas no saben cuán poco es eso!
Ahora, pequeña Virginia, imagina todo ese inmenso Globo terrestre con sus lagos y montañas, con sus ríos y mares, y flotando sobre nuestras cabezas el cielo infinito con sus miríadas de estrellas. Imagina cuantas especies de seres existen en el mar, en los aires y sobre la tierra. El hombre es apenas uno entre millares de seres y además ¡cuán pequeño! Ante las inmensidades del universo, él es poco más de lo que un abejorro o una hormiga. ¿Cómo entonces puede el hombre ver todo lo que existe y con su pequeño entendimiento querer explicar todas las cosas?
Sí, Virginia, ¡existe el Viejito Pascuero! Con tanta certeza como existen el cariño y la alegría, el amor y la bondad, los cuales sin embargo no podemos ver con los ojos, ni palpar con nuestras manos. Pero todo eso existe. Tú misma ya los experimentaste. ¿Y no traen ellos belleza y alegría en tu vida?
¡Ah, como sería triste el mundo sin el Viejito Pascuero! Tan triste como si no existiesen más los cuentos de hadas, los ángeles, las canciones, las historias infantiles escritas por los poetas. O si, por el contrario, sólo hubiese gente que jamás se encanta con nada, que jamás sonríe. Entonces estaríamos todos perdidos. Y aquella luz eterna que jamás se apaga, con la cual los niños iluminan el mundo y que acompaña a todo niño que nace, esta se apagaría para siempre.
Nadie ve al viejito Pascuero. Eso, sin embargo, no prueba que no exista. Las cosas que en este mundo son verdaderamente reales no las pueden ver ni los niños ni los adultos. ¿Viste alguna vez danzar un hada sobre los prados floridos? El hecho de que no la hayas visto no prueba que el hada no dance en los prados. Nadie puede comprender las maravillas invisibles del universo.
Tú puedes desmontar un cascabel de un niño para ver cómo se produce propiamente el ruido de las piedrecitas que se entrechocan. Sin embargo, sobre el mundo invisible hay un velo extendido, el cual no puede ser rasgado ni aun por el hombre más fuerte de la tierra y ni siquiera por la fuerza conjunta de todos los hombres fuertes de todas las épocas. Solamente la Fe y la Caridad pueden levantar un poquito la punta de este velo y así contemplar la belleza y esplendor sobrenatural que se esconden detrás de él.
¿Será todo eso realidad? ¡Oh, Virginia sobre la tierra nada hay más real ni más verdadero que eso! ¡Gracias a Dios que el Viejito Pascuero vive y vivirá eternamente! En los próximos mil años – ¡Oh, qué digo, pequeña Virginia –, en los próximos diez mil años multiplicados por otros tantos mil años, el Viejito Pascuero continuará haciendo que los corazones puros de los niños se alegren y batan con más fuerza en la bendecida noche de Navidad”.
FELIZ NAVIDAD PARA TODOS QUIENES VISITAN DE VEZ EN CUANDO ESTE ESPACIO... PARA QUIENES SON VIEJITOS PASCUEROS, PARA QUIENES QUISIERAN SERLO, PARA LOS QUE AUN NO LO SON Y PARA QUIENES ESPERAN ANSIOSOS LA LLEGADA DEL VIEJITO BARBÓN.

martes, diciembre 19, 2006

LAS HERMANAS HILANDERAS DEL DESTINO

Volviste a mis sueños como las mareas,
envuelto en un velo bordado por las Moiras.

Te sentaste frente a mí con un silencio fresco,
repleto de diálogos que se apagaron antes de nacer.

Me miraste, y en tus ojos vi los míos.

Otra vez el magnetismo inexplicable,
el incomprensible afiato místico
de salivas, neuronas y caderas.

Por eso tal vez la despreocupada desnudez
de luciérnagas traslúcidas, simples y alegres…

Cloto decidió que así fuera,
Láquesis se esmeró en trenzar
los avatares tuyos y míos del modo preciso,
y la vetusta Átropos usó a su madre, la Noche,
como inmejorable testigo de qué tan irrefutables
pueden llegar a ser sus propios designios.

Por eso se sueña mejor de noche;
por ello el silencio sella la aceptación humilde
de los lazos intrincados,
bordados en nuestras vías por las tres hermanas
a cargo del Destino de los Mortales.