No es secreto que me encanta Silvio Rodríguez. De pequeña, cuando las emociones me superaban , solía agarrar la guitarra y entonar hasta el cansancio "Días y Flores", esa especie de oda a la rabia que tan catártica resulta. Aun no existe el animal que pueda dejar sus huellas en el aire... veremos si aquí podemos hacer algo al respecto.
... La que escribe.
- Mallén
- Santiago, Chile
- Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!
miércoles, marzo 21, 2007
REFLEXIONES SOBRE LA IRA
No es secreto que me encanta Silvio Rodríguez. De pequeña, cuando las emociones me superaban , solía agarrar la guitarra y entonar hasta el cansancio "Días y Flores", esa especie de oda a la rabia que tan catártica resulta. domingo, marzo 18, 2007
A LA HIJA DE FERNANDO
Tú, Arpía vestida de mujer indefensa,no entiendes que no hay peor calaña
que aquella que se oculta por el miedo de sí misma.
Pobrecita tú, patético esperpento de tus horas,
que pretendes vestir de Honorable
aun cuando tus hedores superan
los límites de la apariencia…
No oses mencionar mi nombre,
bataclana mal vivida,
animal carroñero que se nutre de engaños
y se corrompe en su mortal saliva.
Teme de tu sombra,
que la conciencia te carcome hoy las entrañas
hasta en la más tortuosa de tus pesadillas.
Tu peor enemigo está en tu espejo;
tendí mi benevolencia a ti,
olvidando que los de tu naturaleza no saben
sino morder la mano que los acaricia.
Fúndete con lo peor de mi pasado,
oh!, hiena robustecida con mis deshechos;
fagocita hasta lo ahíto de lo muerto,
que para eso sirves bien…
Me temes, y entiendo que lo hagas; las Erinias
te persiguen cada noche hambrientas de justicia,
denostando tus actuares, escupiéndote la frente
y sonriendo escabrosas ante tu futuro cierto.
Yo, que vivo entera y con la frente limpia,
camino en paz y solo vivo sueños regalados…
Nunca huyo, al contrario; escribo de manera compulsiva
y firmo cada idea, cada palabra, cada signo.
¿Puedes tú decir lo mismo, meretriz del Cancerbero?
miércoles, marzo 14, 2007
LOS MUERTOS VIVIENTES
jueves, marzo 01, 2007
LA ENVIDIA DE PERSÉFONE
Sin dolor, no hay placer.Tu piel hecha mía, de agua en brasas.
Mi sangre de ti, intensa y a raudales.
Gritos ahogados, temblores perpetuos, jadeos incontenibles.
No hay más. No hay opciones.
Reclamas posesión, en la obviedad de la evidencia.
Nos hemos bebido lo mejor de nosotros mismos…
Todo lo has llenado: te sabes infinito.
Dolor gozoso del cuerpo que al límite libera el alma.
Los umbrales se rompieron a tu paso.
Perséfone se recoge de envidia
mientras mi cuerpo fatigado apenas responde en un susurro.
Más allá del Erebo y los Elíseos, tú y tu presencia suculenta
me arrastra a Hiperbórea sin miramientos ni consultas.
Porque siendo niños ya hemos ido donde estamos,
y el tiempo se estanca entre tu lengua y mi ansiedad.
miércoles, febrero 21, 2007
TU NOMBRE
Me pides que te nombre, fauno sibarita,
como si no fueran suficientes los mil nombres
que tus amantes estelares ofrendaron a tus pies.
Un nombre requieres, sibilino descarado,
locuaz, perenne, imprevisto.
Identidad ungida de mitos y jadeos, que se confunde
entre sonrisas cómplices y miradas habladoras.
¡Tantos nombres tienes, y exiges uno nuevo!
No te basta ser sueño, poesía,
hombre, noche, canción y locura.
Nombre demandas, sátiro embriagado e irreverente.
Tú, el desenfrenado, el irreflexivo…
El definitivamente único e irrepetible.
Hay, volátil coribante fugitivo de ti mismo…
¡Puedes tener todos los nombres que quieras!
Puedes ser Esquilo y crear a tu semejanza
el Prometeo Encadenado.
Si quieres se Alceo, el poeta compañero
en aventuras y letras de la tremenda Safo.
Asúmete pretenciosamente como Anquises,
ese que fue amante nada menos que de Afrodita.
Si prefieres, vive como el padre de Morfeo
y vuélvete el Sueño Originario, Hipnos.
Pero no me pidas que te invente un nombre, querido mío;
resulta imposible limitarte a una sola palabra,
habiéndome entregado las mismas manzanas del Jardín de las Hespérides
en nuestros siderales encuentros.

