... La que escribe.

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Santiago, Chile
Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

miércoles, junio 14, 2006

LA CULPA NO ES DEL CHANCHO

¿Recuerdan la noticia de la abuelita que estaba encerrada, comiéndose sus fecas y su colchón, en avanzado estado de desnutirición y peor condición de abandono? Ella, que en su juventud fue profesora de inglés, se llama Dina Ortíz y vive actualmente en la Fundación Las Rosas, sumida en un Alzheimer sumamente avanzado. Cuando la encontraron, pesaba 25 kilos.
Todo el mundo se horrorizó cuando la rescataron de Peñalolén, donde solo uno de los hijos que esta señora parió tenía la custodia, por decirlo de algún modo.
La historia sigue... ahora, supimos que Héctor Marro era el marido de esta anciana, y que vivía hace más de doce años en Colina, solo, con una treintena de perros. Hace tres años que dejó de trabajar como taxista, y gracias a esos ahorros, junto al dinero de su pensión, alimentaba a toda su jauría y comía él mismo. Treinta a uno... era obvio que gastara más en sus mascotas que en él mismo.
El caballero falleció, porque el corazón le jugó una mala pasada. Claro, los perros se desesperaron al ver a su amo sin reacciones ni signos vitales, entonces comenzaron desesperados a morderlo para que despertara. No lo hizo, obvio, porque estaba muerto.
Entonces, la sociedad vuelve a rasgar vestiduras y señalan con el dedo a los hijos del difunto y la enferma. Es muy sencillo hacerlo. Al ver estas escenas dantescas, el corazón instintivamente humano da un vuelco, se estremece. Los ancianos estaban solos, desamparados, en condiciones miserables.
Pero, y no es por ser la abogado del diablo... ¿Qué habrá detonado un rencor tan grande como para que estos hijos no se responsabilicen mínimamente por sus progenitores? Mal que mal, ellos le dieron la vida y bla, bla, bla...
Los padres pueden generar muchísimo daño, y a veces no dimensionan cómo pueden hacer de sus hijos verdaderos monstruos... El rencor puede hacer que niños agredidos, abusados, despreciados y silenciados se conviertan en factores de riesgo para los propios padres.
Don Héctor Marro fue acusado por tres de sus hijos (Dina, Graciela y Francisco) de abusos sexuales reiterados. No digo que el señor sea culpable, mal que mal uno de sus retoños (Enrique) defiende su memoria... pero puchas que tiene razón mi memé adorada cuando medio en serio medio en broma dice que la culpa no es del chancho, sino de quien le da el afrecho. Para los que no entienden el tenor del refrán, el cerdo se intoxica cuando come afrecho. Pero considerando que el porcino no discierne qué le hará mal y qué no, come lo que venga... entonces, la culpa efectivamente no es del animalito, sino de quien lo abasteció de afrecho.
Los adultos no tienen (no tenemos) el derecho de pensar que vale solo el presente. Los arranques de ira, de cansancio, de abulia y de todo el estrés acumulado por lo que sea no DEBIERA, JAMÁS, BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA, ser evacuado en los pequeños de la casa.
Todos, salvo alguna enfermedad o accidente previo, llegaremos a viejos. No vaya a ser no más que nuestra senectud sea tan terrible como la de estos dos ancianos. Así que no escatimemos en cariño y atenciones... Los buenos gestos, los importantes, son todos gratis.
Y las retribuciones posteriores pueden ser muchísimo mayores. Para los más pragmáticos, tómenlo como una inversión a plazo.

4 comentarios:

Faby dijo...

Uff... complicado el tema, me afecta la verdad.

Sin embargo amiga, debo reconocer que me cuesta levantar mi dedo indice y apuntar a los familiares de los abuelos abandonados, no por que ellos tengan la culpa... sino porque la verdad nunca sabremos los reales motivos para llegar a encontrarse en ese estado...

Personalmente creo que si viera a mi abuelo en alguna situacion similar... me gastaria toda la linea de credito y mis tarjetas SOLO para asegurarme que le den lo mejor... no asi con mi abuela... aun cuando no los dejaria a la deriva...

Al fin de cuentas, creo que va en como te enseñan a respetar y a reconocer de que eres capaz... existen enfermedades incapaces de ser tratadas sino por expertos... en especial las mentales... por lo que malamente podemos ayudar en forma directa...

Complicado, Dios quiera que esa gente tenga su alma en paz...

Saludos!!

Mallén dijo...

Viste? Si por eso digo yo, que la culpa no es exclusivamente de los hijos... Por lo menos,démosle el beneficio de la duda...

Tity dijo...

Hace algunos años vi en la tele un comercial europeo, premiado en algun festival de publicidad muy importante. (En el tiempo en que Raúl Matas tenía un programa para ver exclusivamente comerciales internacionales... ¿eramos enfermos o que? Ver un programa para ver MAS comerciales???)

Bueno, ahí vi uno que se me quedó pegado...

En la escena, un abuelito se levantaba de su cama a duras penas (o de un sillon?)... Casa oscura, pasillo en claro abandono, no habia basura pero tampoco habia vida en la imagen, ¿se entiende?...

Pantalla negra con letras blancas... Este hombre tiene seis hijos...

El abuelito continúa la accion, caminando hacia la cámara ayudado por uno de estos andadores metálicos...

Pantalla negra con letras blancas... No ha visto a ninguno de sus hijos en tres años...

Ahí uno tiende a pensar Oh, que malos los hijos, como no van a cuidar a su padre... Malos malos malos, yo jamás haria algo asi y bla bla bla...

El viejito se devuelve caminando hacia su habitacion, de espaldas a la camara...

Letras blancas en pantalla...

Los niños sí recuerdan...

Detengamos el abuso sexual de menores

Y me dejó mal,,,

¿Me creerías que nunca me imaginé una situacion parecida con los padres de los "desconsiderados" Marró?

Gracias por ayudarme a ver las cosas con otros ojos...

Yo fui una de las que más despotriqué y apunté con el dedo...

Abrazos
Tity

Anónimo dijo...

Justamente, encuentro acertivo tu comentario, ya que muchas veces nosotros decimos, pero que malvados son, dejar a sus padres solos sin ningún respaldo, abandonados a su suerte, más que mal nos dieron la vida, pero no solo basta con darles la vida a los hijos, es difícil, la situación, ya que muchos hijos, aunque sus padres los sean el apoyo de siempre no le pagan con la misma moneda, es decir son unos mal agradecidos, o quizá son insensibles, se acostumbran a ser balsas que los padres siempre nos den, y luego los dejamos a su suerte, o todo lo contrario, ellos dejan a sus hijos a lo que venga, solos y desamparados, por eso la reacción, es un factor social que depende mucho de la formación que tengamos de nuestros padres, es una referencia de lo que seremos a futuro, obvio que hay excepciones, pero por lo general, somos costumbristas.

Besitos
Yanet