... La que escribe.

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Santiago, Chile
Soy una mujer que también es amiga, hija, nieta, hermana, prima, sobrina y mil cosas más. Disfruto regalando sonrisas en la calle y quiero pensar que el mundo es mejor con ese simple gesto; por eso, me ando buscando. Si usted me ve por ahí, avíseme!

martes, junio 13, 2006

LA LEY DE LA SELVA, EN LA JUNGLA DE CEMENTO

Es más que sabida mi adoración por los animales. Aplaudo cualquier medio de apoyo para estos verdaderos "hermanos menores", y por eso me gustan tanto que los medios de comunicación realicen programas y dediquen secciones especialmente al servicio de ellos.
Por esto mismo, aunque valoro enormemente el programa "La Ley de la Selva" (de la productora Kike 21 y emitido todos los viernes por MEGA), no puedo evitar las ganas de "comentar" la ironía que vi en su último capítulo.
Primer acto: uno de los panelistas (no recuerdo su nombre, pero es uno de los veterinarios) en una mega aventura que a ratos dejó chica la Odisea, consigue rescatar, contra viento y marea (torrente, en este caso), a ocho cachorritos frente a la inminente crecida del río en San José de Maipo por las fuertes lluvias registradas la semana pasada, luego de recibir el llamado de alerta de un televidente. El rescatista en cuestión "arriesgó su vida" (hecho que hizo saber pertinentemente) al cruzar a los perritos, uno a uno, por las gélidas aguas del afluente.
Segundo acto: En el estudio, los ocho quiltros, preciosos y todos de diferente padre sin duda, retozaban en una caja. Iván Arenas y Sebastián "Lindorfo" Jiménez, junto al veterinario que rescató a los pequeñitos, piden ayuda a la comunidad e indican que quienes quieran alguno de los animalitos, pueden ir a buscarlos al mismo canal.
Tercer acto: Cambian el tema; el show debe continuar. El mismo héroe ahora va a una casa donde balearon a un perro. Toman al ajemplar y se lo llevan a una clínica veterinaria en Los Domínicos, le sacan radiografías y descubren que el pobre perrito padece un cáncer pulmonar de carácter terminal. El equipo, bajoneado hasta la sospecha, le devuelve el can a la familia. La dueña de casa agradece en cámara a "La Ley de La Selva".
Acto número cuatro: De vuelta, en el estudio tienen a la familia dueña del viejo y enfermo animalito. La señora reitera su agradecimiento al equipo del programa. Entonces "Lindorfo" Jiménez llega con un regalo, un precioso cachorrito para reemplazar el espacio que la mascota a punto de partir sin duda dejará en los afectos de los niños de la casa.
Hasta allí, todo bien... salvo por un detalle que me genera lo que en psicología se llama una "disonancia cognitiva". El cachorro que le regalaron a la familia era un Bóxer. No un quiltro, como los ocho quiltros que habían rescatado de las aguas del Maipo. Esos a los que estaban tratando de buscarle casa.
Y ahí empezó mi disonancia... ¿Por qué no le regalaron un quiltrito, si eran todos tan bonitos y tiernos y, al contrario de un perro de criadero, NECESITABAN de una casa? Y me respondí. "Esos no vale regalarlos... Un regalo debe costar dinero, sobre todo si es en cámara. Si van a regalar un cachorro en el programa, debe ser de raza".
No me gustó mi respuesta. "Pero no es justo; estaban apelando a la ternura que estos animalitos inspiran para conseguirles casa... ¿Por qué no asegurarle techo por lo menos a uno de ellos, de inmediato?". La respuesta vino rápida y tajante: "Porque esta cosa es raiting, no beneficencia ni caridad real".
A los quiltros hay que tenerles pena, eso vende... pero tienen menos valor pecuniario que los perros de pedigree.
El punto, el bendito punto sobre este tema, es que en materia de amor, de cualquier tipo de amor (como el amor a los animales) el dinero no tiene cabida. Los quiltros son igual que las personas, y nuestra sociedad discrimina tanto a los quiltros como a los más desamparados.
Y, como en la vida humana no más, resulta que los quiltros son más busquillas, más inteligentes, más despiertos y con una mayor resistencia a la adversidad. También son mejores cuidadores, viven menos años pero de manera mucho más intensa. Son más expresivos y mucho más agradecidos.
La culpa por supuesto no es del bóxer, cómo podría serlo, él nació de raza y no puede por su simple voluntad (si los perritos tuviesen albedrío) renegar de su esencia. Tampoco es del quiltro. La culpa fue de la producción del programa... A nivel humano, del sistema no más...
No pretendo armar doctrina, pero un cambio de mira no nos vendría nada de mal. Como sociedad, digo.
La de cosas que uno se pone a pensar los viernes en la noche...

2 comentarios:

Faby dijo...

Hola Mallenchu!!

Pucha, la verdad es que creo que las intenciones de muchos al crear programas del estilo La Ley De La Selva, no es malo, pero como estamos incertos en una sociedad consumista y altamente altanera, aun cuando no quieran reconocerlo, es posible que la intencion se desnaturalice...

Ahora, no has pensado que tal vez, y solo tal vez, los cachorritos rescatados y adoptables, ya tenian nuevo hogar?

Bueno, creo como tu que tenemos que despertar y enfrentar la realidad de la resposabilidad de cuidar a nuestros hermanos menores... y dejar de destruir su ecosistema, y su vida natural...

Que bueno que te agraden mis comentarios!! jojojojo

BEsos!!

Anónimo dijo...

Hola mi nombre es Elizabeth Villanueva Abraham, y tengo el agrado de referirme a LA LEY DE LA SELBA, ya que junto a su programa cada semana me dan la fuerza para decidir lo que realmente quiero estudiar.
soy una persona a la cual le encantan los animales y las plantas,puede ser que sea por haber vivido toda mi infancia rodeada de vida natural y es por eso que me siento tan identificada con la familia de LA LEY DE LA SELBA, asi es como les llamo.en este momento estoy viviendo en Coquimbo y mi gran anelo es algun dia poder trabajar con una calidad de grupo asi como es hoy en dia la LEY DE LA SELBA,si algun miembro de laley de la selba lee esto,deseo que se comuniquen con migo para poder intercambiar ideas y proyectos para su programa.eliambar2008@hotmail.com que esten muy bien y que cada dia que pasa sea mejor para ustedes.